Trastorno orgásmico
El trastorno orgásmico se caracteriza fundamentalmente por la ausencia o retraso del orgasmo tras una fase previa de excitación sexual de carácter normal, provocando en la persona que lo padece un malestar acusado o dificultades interpersonales.
El trastorno orgásmico como tal es muy infrecuente en el caso del hombre, constituyendo la disfunción sexual que con menos frecuencia sucede en el hombre.
Por el contrario el trastorno orgásmico femenino constituye la disfunción sexual más frecuente en la mujer. Esta diferencia entre el hombre y la mujer es debida fundamentalmente a las diferencias existentes en la capacidad orgásmica de hombres y mujeres,, pero sobre todo al modo o tipo de estimulación sexual requerida para alcanzarla..
Mientras que el hombre presenta un patrón orgásmico caracterizado por la facilidad y rapidez en que se produce mediante la estimulación genital durante el coito, en la mujer sucede precisamente lo contrario, su patrón orgásmico se caracteriza por una mayor lentitud y una necesidad de estimulación mas intensa, presentando mayor dificultad para la consecución del orgasmo precisamente en la situación de coito.
Por ese motivo, la anorgasmia coital es la alteración sexual que mas frecuentemente aparece como motivo de consulta en el caso de la mujer.
Con frecuencia, el trastorno orgásmico aparece asociado al trastorno de la excitación o del deseo sexual.
La mayoría de los trastornos del orgasmo, tanto masculinos como femeninos son de naturaleza psicológica. En general debidos a la ansiedad que obstaculiza la consecución del orgasmo.
