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Una de las primeras quejas que atendemos en consulta es el insomnio, consistente en la dificultad para el inicio o mantenimiento del sueño.
Las alteraciones más frecuentes asociadas con la falta de sueño son los trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y angustia que pueden provocar problemas sociales y laborales.
Todo esto también va unido a un nivel de activación mucho más alto que una persona que tenga un sueño reparador, tanto la tasa cardiaca, como la temperatura corporal y la respuesta dermogalvánica de la piel tienen unos índices altos en el insomne durante las 24 horas del día.
Estos trastornos del sueño están vinculado a una serie de hábitos cotidianos inadecuados a la hora de irnos a dormir como son, el pasar un tiempo excesivo en la cama, realizar actividades incompatibles con el sueño (ver la televisión). Siestas realizadas durante el día y un programa de vigilia / sueño irregular.
El tratamiento psicológico en estos casos se basa en terapias de relajación para bajar la tasa de activación y favorecer la conciliación del sueño; también se utiliza el control de estímulos que puedan ser perjudiciales para el sueño y la modificación de creencias y actitudes erróneas sobre el mismo.
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