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"Hipocondríaca,
la enferma imaginaria"
La Hipocondríaca no tiene la enfermedad que cree padecer, pero si un auténtico
trastorno que le hace sufrir y angustiarse terriblemente. Se trata de un
problema que puede afectar tanto a mujeres como a hombres de todas las
edades y para cuya curación se aplican diferentes tratamientos.
Con independencia de los distintos grados que puede adoptar la Hipocondría,
hay una serie de rasgos que configuran el carácter de la personalidad
hipocondríaca:
- Suelen ser individuos narcisistas, que centran sus intereses y su atención
en sí mismos y se olvidan de los demás. Lo más importante del mundo es
su cuerpo y por eso observan detenidamente como funcionan, y se angustian
en cuanto perciben cualquier anomalía.
- Tienen cierta tendencia al aislamiento y les cuesta compartir las cosas.
Por lo general buscan ayuda pero les cuesta prestarla a los demás.
- Se trata de personas más obsesivas de lo normal, son muy vulnerables a
situaciones de estrés y sienten ansiedad normalmente.
- Son tristes porque en el fondo buscan una atención de los demás que
muy rara vez la obtienen porque con su actitud, los demás "pasan de
ellos".
- Con frecuencia, tienen sentimientos de culpa. De ahí que una de las
manifestaciones más habituales sea la de aquellas personas
"seguras" de sufrir una enfermedad venéreas, (incluso SIDA) por
el mero hecho de haber mantenido relaciones con una prostituta.
En la madurez es cuando
aparece el cuadro más claro y más fácil de identificar. Entre los 30 y
los 50 años es cuando se presentan más casos de la enfermedad.
NUESTRO COMENTARIO:
No está clara la distinción entre la preocupación hipocondríaca y la
aparición de somatizaciones, aunque ambas pueden coexistir.
En nuestras consultas, vemos que entre un 10-20% de la población normal
puede presentar preocupaciones hipocondríacas en algún momento de su
vida. También tenemos claro que existen variables predisponentes, como
son la edad avanzada, el sexo femenino, el estado civil, la composición
familiar, la categoría laboral y sobre todo el valor que cada uno asigne
a los síntomas.
Está claro que la base de esta disfunción es un problema en la evaluación
perceptual , pues su atención a las señales internas es desmesurada.
Hemos de comprender que el hipocondríaco no es un enfermo imaginario,
puesto que padece un trastorno perceptivo, cognitivo y psicológico que
reporta sufrimientos y disfunciones psicofisiológicas, por lo que la línea
de intervención ha de seguir por aquí.
Entre los hipocondríacos es frecuente encontrar personalidades obsesivas
y pacientes proclives a la angustia y a la depresión, por lo que también
es conveniente terapias para estos factores. Lo que queremos destacar
desde el CENTRO CLÍNICO PIRÁMIDE es que la
hipocondría implica todo un estilo psicológico y existencial y que hay
que actuar sobre todo en las convicciones erróneas y las distorsiones
perceptivas.
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